Usos de las TIC en la orientación educativa: fundamentos, aplicaciones y desafíos para la práctica profesional
Resumen
Este artículo analiza los principales usos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la orientación educativa, con énfasis en su aplicación académica, vocacional, socioemocional, comunicativa, inclusiva, administrativa y ética. Se parte de una comprensión amplia de la orientación educativa como proceso de acompañamiento integral al estudiantado y se examina cómo las TIC pueden fortalecer la toma de decisiones, la prevención, el seguimiento de casos, la gestión de información, la creación de recursos y la atención a distancia. A partir de fuentes académicas y profesionales, se sostiene que la tecnología no sustituye la relación humana orientadora, sino que amplía sus posibilidades cuando se integra con criterios pedagógicos, éticos y profesionales. También se abordan los riesgos asociados a la brecha digital, la protección de datos, la falta de capacitación y el uso acrítico de herramientas automatizadas, especialmente de inteligencia artificial. Se concluye que la orientación educativa contemporánea requiere profesionales con competencias digitales avanzadas, capaces de utilizar las TIC para promover inclusión, acompañamiento oportuno, análisis de información y desarrollo integral del estudiantado.
Introducción
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, conocidas como TIC, han transformado de manera profunda la educación contemporánea. Su influencia no se limita al aula ni a los procesos tradicionales de enseñanza y aprendizaje, sino que alcanza también áreas de apoyo fundamentales para el desarrollo integral del estudiantado, entre ellas la orientación educativa. En este campo, las TIC permiten ampliar las posibilidades de acompañamiento académico, vocacional, socioemocional, familiar y comunitario, al facilitar nuevas formas de comunicación, acceso a la información, análisis de datos, creación de recursos, seguimiento de casos y atención a distancia.
La orientación educativa tiene como propósito acompañar a la persona estudiante en su desarrollo integral, ayudándole a comprender sus capacidades, intereses, necesidades, dificultades, oportunidades y proyectos de vida. En este sentido, la tecnología no sustituye la labor humana del orientador, pero sí puede fortalecerla, organizarla y ampliar su alcance. Muic (2021) señala que la tecnología puede apoyar a los orientadores escolares en tres grandes dimensiones del desarrollo estudiantil: crecimiento académico, bienestar socioemocional y preparación vocacional o profesional. Además, permite mejorar la comunicación con familias y docentes, así como recolectar y analizar datos relevantes para comprender mejor las necesidades del estudiantado.
Desde una perspectiva académica, Sobrado Fernández, Ceinos Sanz y García Murias (2012) sostienen que la orientación profesional y educativa no ha permanecido ajena a la revolución tecnológica, por lo que los profesionales de este campo deben desarrollar competencias digitales que les permitan responder a las nuevas demandas sociales y educativas. Para estos autores, el uso de TIC exige un proceso de alfabetización tecnológica que favorezca la integración de recursos digitales en las acciones de orientación.
En el contexto costarricense, el estudio de García-Martínez, Navarro-Bonilla, Morera-Ulate y Fallas-Vargas (2025) resulta especialmente relevante, ya que analiza el uso de la tecnología por parte de profesionales en orientación del Ministerio de Educación Pública. Sus hallazgos indican que las personas orientadoras utilizan la tecnología principalmente para buscar información y comunicarse con la comunidad educativa; sin embargo, el uso de herramientas para crear recursos digitales, desarrollar sesiones virtuales o aprovechar entornos más avanzados sigue siendo menos frecuente.
Por tanto, hablar de TIC en orientación educativa no significa únicamente mencionar computadoras, plataformas o aplicaciones. Implica comprender cómo estas herramientas pueden mejorar la calidad del acompañamiento, fortalecer la toma de decisiones del estudiantado, apoyar la inclusión, prevenir riesgos, facilitar la comunicación institucional y promover una orientación más flexible, personalizada y basada en evidencia.
1. Concepto de TIC aplicado a la orientación educativa
Las TIC comprenden el conjunto de herramientas, dispositivos, plataformas, sistemas, aplicaciones y recursos digitales que permiten crear, procesar, almacenar, comunicar, compartir y analizar información. En el ámbito educativo, estas tecnologías incluyen computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes, plataformas virtuales, sistemas de gestión académica, bases de datos, herramientas de videoconferencia, recursos multimedia, redes sociales, formularios digitales, aplicaciones de mensajería, blogs, páginas web, hojas de cálculo, software de análisis de datos, inteligencia artificial y sistemas de información estudiantil.
Aplicadas a la orientación educativa, las TIC se convierten en medios para apoyar procesos de diagnóstico, acompañamiento, intervención, prevención, comunicación, gestión, evaluación e investigación. Según Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015), la incorporación de TIC en orientación educativa se vincula con el concepto de e-orientación, entendido como el uso de recursos tecnológicos para desarrollar acciones orientadoras mediante plataformas, páginas web, correo electrónico, recursos digitales y otros medios de comunicación.
La importancia de este concepto radica en que permite superar una visión meramente instrumental de la tecnología. No se trata solo de usar herramientas digitales, sino de integrarlas pedagógica, ética y profesionalmente en el proceso de orientación. Del Mazo Fuente (2020) plantea una idea valiosa: más que pensar en usar TIC para orientar, el reto consiste en orientar con TIC y en red, poniendo el énfasis en las actuaciones orientadoras y no únicamente en los artefactos digitales.
Esto significa que la herramienta por sí sola no garantiza una mejor orientación. Una plataforma, una videollamada, un formulario o una aplicación de inteligencia artificial solo adquieren valor educativo cuando se utilizan con un propósito claro, con criterios profesionales y con atención a las necesidades reales del estudiantado.
2. Importancia de las TIC en la orientación educativa
Las TIC son importantes en la orientación educativa porque permiten responder a una realidad escolar cada vez más compleja, diversa y digitalizada. Los estudiantes actuales viven en un entorno atravesado por redes sociales, plataformas digitales, inteligencia artificial, comunicación instantánea, información abundante y nuevas formas de aprender, relacionarse y construir identidad. Por ello, la orientación educativa no puede permanecer al margen de estas transformaciones.
Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015) explican que la sociedad del conocimiento exige nuevos mecanismos de comunicación e interacción, así como una preparación personal y profesional acorde con el contexto tecnológico actual y futuro. En ese escenario, los profesionales en orientación deben adaptar sus roles y competencias para aprovechar las posibilidades de las TIC en su actividad profesional.
Las TIC permiten ampliar la cobertura de los servicios de orientación, especialmente cuando existen limitaciones de tiempo, distancia o disponibilidad. También ayudan a organizar información estudiantil, documentar procesos, generar materiales, comunicarse con familias, coordinar con docentes y dar seguimiento a poblaciones específicas. En situaciones de emergencia, como ocurrió durante la pandemia por COVID-19, las tecnologías educativas se convirtieron en una vía esencial para mantener el contacto con el estudiantado y brindar acompañamiento a distancia. Del Mazo Fuente (2020) destaca que orientar desde casa implicó buscar soluciones desde la educación a distancia, la mentoría virtual y la mediación tecnológica, sin perder de vista que la relación humana sigue siendo lo primordial.
En Costa Rica, García-Martínez et al. (2025) señalan que la integración de TIC en la educación es fundamental para mejorar distintos procesos, y que la orientación educativa no es una excepción. Según estos autores, la capacidad del profesional en orientación para utilizar recursos tecnológicos puede potenciar significativamente su labor de apoyo al desarrollo integral del estudiantado.
3. Usos académicos de las TIC en la orientación educativa
Uno de los usos más importantes de las TIC en orientación educativa se relaciona con el acompañamiento académico. Las personas orientadoras pueden utilizar plataformas digitales, hojas de cálculo, sistemas de información estudiantil y herramientas de análisis para identificar estudiantes con bajo rendimiento, ausentismo, rezago, riesgo de abandono o necesidades específicas de apoyo.
Muic (2021) indica que existen programas educativos capaces de generar reportes en poco tiempo, lo cual permite al orientador monitorear el progreso académico de los estudiantes. Estas herramientas pueden apoyar la identificación de dificultades en áreas como lectura, escritura, matemáticas o hábitos de estudio.
En la práctica, las TIC pueden utilizarse para elaborar diagnósticos académicos mediante formularios en línea, aplicar encuestas de hábitos de estudio, registrar compromisos de mejora, organizar expedientes digitales, calendarizar sesiones de seguimiento y crear materiales de apoyo para estudiantes con dificultades. Por ejemplo, un orientador puede diseñar un formulario digital para conocer los estilos de aprendizaje del grupo, analizar los resultados en una hoja de cálculo y, a partir de ello, coordinar con docentes estrategias de apoyo diferenciadas.
También pueden utilizarse plataformas como Google Classroom, Moodle, Microsoft Teams u otras aulas virtuales para compartir materiales de orientación académica: guías de organización del tiempo, técnicas de estudio, estrategias para preparar exámenes, recomendaciones para evitar la procrastinación, recursos sobre autorregulación y videos explicativos.
En este sentido, las TIC fortalecen la capacidad preventiva de la orientación. En lugar de intervenir únicamente cuando el problema ya se ha agravado, el orientador puede monitorear datos, detectar señales tempranas y coordinar acciones oportunas con docentes, familias y equipos interdisciplinarios.
4. Usos vocacionales y profesionales de las TIC
La orientación vocacional y profesional es una de las áreas donde las TIC han tenido mayor desarrollo. Desde hace décadas existen programas informáticos y plataformas digitales orientadas a la exploración de intereses, habilidades, ocupaciones, carreras, itinerarios formativos y oportunidades laborales. Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015) señalan que desde los años setenta se comenzaron a utilizar computadoras en Estados Unidos para procesos de desarrollo de carrera y toma de decisiones, mediante programas como SIGI o DISCOVER.
Actualmente, las TIC permiten que el estudiante explore información sobre universidades, carreras técnicas, perfiles profesionales, tendencias del mercado laboral, becas, requisitos de ingreso, competencias demandadas y rutas de formación. También pueden utilizarse cuestionarios vocacionales en línea, simuladores de entrevistas, plataformas de empleabilidad, videos testimoniales de profesionales y repositorios de información académica.
Sobrado Fernández et al. (2012) destacan experiencias innovadoras en orientación profesional mediante servicios telemáticos, páginas web, sistemas de autoayuda, guías ocupacionales, simuladores de entrevistas y plataformas de búsqueda activa de empleo. Estas herramientas permiten que la persona usuaria acceda de forma rápida a información sobre formación, asesoramiento, empleo y mercado laboral.
En educación secundaria, la orientación vocacional apoyada en TIC puede organizarse mediante portafolios digitales. En ellos, cada estudiante puede registrar sus intereses, resultados de pruebas vocacionales, metas académicas, habilidades, experiencias, cursos, logros y reflexiones personales. Este portafolio puede acompañar al estudiante durante varios años y servir como insumo para entrevistas de orientación, reuniones con familias y procesos de toma de decisiones.
La inteligencia artificial también empieza a tener presencia en este campo. Algunas plataformas ofrecen recomendaciones profesionales basadas en análisis de habilidades, intereses y tendencias laborales. Sin embargo, estas herramientas deben utilizarse con cuidado. La IA puede apoyar la exploración vocacional, pero no debe sustituir el juicio profesional del orientador ni la reflexión personal del estudiante. Sonix (2025) menciona herramientas de IA orientadas a transcripción, traducción, accesibilidad, análisis de trayectorias profesionales, evaluación de habilidades y preparación para la búsqueda de empleo.
5. TIC para el acompañamiento socioemocional
La orientación educativa no se limita al rendimiento académico ni a la elección vocacional. También cumple una función esencial en el bienestar socioemocional del estudiantado. Las TIC pueden apoyar esta dimensión mediante recursos digitales para educación emocional, prevención de riesgos, seguimiento individual, campañas institucionales, comunicación con familias y derivación oportuna a otros servicios cuando sea necesario.
Muic (2021) señala que existen sitios web, videos y autoevaluaciones de salud mental que pueden brindar información útil a los orientadores para comprender mejor situaciones individuales. Además, menciona que recursos como videos sobre mindfulness o meditación pueden utilizarse para promover bienestar socioemocional.
No obstante, el uso de TIC en esta área debe ser especialmente cuidadoso. Los cuestionarios digitales, formularios de bienestar, registros de incidentes o plataformas de seguimiento pueden contener información sensible. Por ello, el orientador debe garantizar confidencialidad, seguridad de la información, consentimiento informado y uso ético de los datos.
En Costa Rica, García-Martínez et al. (2025) recuerdan que el Colegio de Profesionales en Orientación reconoce la necesidad de promover el uso de tecnologías, pero garantizando la integridad y seguridad de la información y de las personas orientadas.
Las TIC pueden emplearse también en campañas de prevención sobre temas como ciberacoso, violencia digital, uso responsable de redes sociales, identidad digital, salud mental, convivencia, resolución de conflictos, consumo de sustancias, sexualidad responsable y proyecto de vida. Del Mazo Fuente (2020) menciona que dentro del Plan de Acción Tutorial pueden desarrollarse programas sobre identidad digital, uso de nuevas tecnologías y riesgos asociados, especialmente entre jóvenes y adolescentes.
6. TIC para la comunicación con familias, docentes y comunidad educativa
Una de las aplicaciones más visibles de las TIC en orientación educativa es la comunicación. Las personas orientadoras pueden utilizar correo electrónico, mensajería institucional, plataformas educativas, sitios web, blogs, boletines digitales, videollamadas y calendarios compartidos para mantener contacto con estudiantes, familias, docentes, dirección y otros actores de la comunidad educativa.
Muic (2021) explica que la tecnología facilita la comunicación de los orientadores con familias, docentes y personal del centro educativo. Por ejemplo, los correos masivos pueden informar sobre actividades, evaluaciones, programas escolares o asuntos relacionados con la orientación. También se pueden utilizar páginas web, blogs o sitios institucionales para compartir recursos y materiales.
Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015) analizaron el uso de páginas web en departamentos de orientación de secundaria y encontraron que estas plataformas tienen potencial para difundir contenidos, recursos y materiales de orientación. Sin embargo, también evidenciaron que muchas instituciones no aprovechan plenamente estas posibilidades.
En la práctica, un departamento de orientación puede contar con una sección web organizada por áreas: orientación académica, orientación vocacional, convivencia, atención a la diversidad, salud mental, recursos para familias, recursos para docentes y prevención de riesgos digitales. Esta estructura permite que la información esté disponible de forma permanente y que el estudiantado pueda acceder a ella de manera autónoma.
Sin embargo, es importante evitar que la comunicación digital se vuelva desordenada o excesiva. La orientación educativa debe definir canales oficiales, horarios de atención, criterios de respuesta, protocolos de privacidad y mecanismos de seguimiento. La inmediatez tecnológica no debe confundirse con disponibilidad permanente del profesional.
7. TIC para la atención a la diversidad e inclusión educativa
Las TIC también ofrecen oportunidades importantes para la inclusión educativa. Pueden facilitar el acceso a materiales adaptados, recursos audiovisuales, lectores de pantalla, subtítulos, traductores, aplicaciones de comunicación aumentativa, organizadores gráficos, herramientas de lectura asistida, plataformas accesibles y materiales multimodales.
Del Mazo Fuente (2020) plantea que los recursos digitales pueden apoyar la inclusión y la atención a la diversidad, mediante la curación de contenidos, wikis, comunidades virtuales, aplicaciones educativas y pedagogías emergentes como gamificación, storytelling o aula invertida.
Desde esta perspectiva, el orientador puede utilizar TIC para coordinar apoyos con docentes, identificar barreras de aprendizaje, proponer adaptaciones, compartir recursos accesibles y acompañar a estudiantes con necesidades específicas. Además, puede orientar a las familias en el uso de tecnologías de apoyo para reforzar procesos en casa.
La accesibilidad digital debe ser un principio central. Sonix (2025), aunque es una fuente de carácter comercial, destaca un punto importante: las herramientas de transcripción, traducción y subtitulación pueden favorecer el acceso de estudiantes con discapacidad auditiva, barreras lingüísticas o necesidades específicas de aprendizaje.
Por ello, en orientación educativa no basta con digitalizar materiales. Es necesario asegurar que los recursos sean comprensibles, accesibles, culturalmente pertinentes y adecuados a las características del estudiantado.
8. TIC para la gestión, registro y análisis de información
La labor orientadora implica manejar una gran cantidad de información: entrevistas, referencias, reportes, planes de intervención, seguimientos, estadísticas, indicadores, expedientes, listas de asistencia, resultados académicos, situaciones de riesgo, acciones preventivas y comunicaciones con familias o docentes. Las TIC permiten organizar esta información de manera más eficiente.
Muic (2021) señala que los sistemas de información estudiantil son herramientas esenciales para recolectar, analizar y reportar datos, ya que reducen tiempo y energía en tareas administrativas.
En orientación educativa, las hojas de cálculo pueden utilizarse para registrar casos, clasificar tipos de atención, generar gráficos, identificar tendencias y elaborar informes. Las bases de datos permiten almacenar información de forma estructurada y recuperar datos para análisis posteriores. Los formularios digitales facilitan diagnósticos grupales y encuestas de percepción. Los calendarios digitales permiten organizar sesiones, reuniones y actividades preventivas.
Sin embargo, el manejo de datos exige criterios éticos. No toda información debe recopilarse, no todos los datos deben compartirse y no cualquier plataforma es adecuada para registrar información sensible. La gestión digital de la orientación debe cumplir principios de confidencialidad, seguridad, minimización de datos, acceso restringido y resguardo institucional.
9. TIC, orientación a distancia y modelos híbridos
La orientación educativa a distancia adquirió especial relevancia durante la pandemia por COVID-19, pero sus aprendizajes continúan siendo útiles. Las videollamadas, aulas virtuales, correos electrónicos, formularios, videos, podcasts, blogs y plataformas colaborativas permiten mantener procesos de acompañamiento cuando no es posible la presencialidad o cuando se requiere complementar la atención tradicional.
Del Mazo Fuente (2020) explica que orientar desde casa no debe entenderse únicamente como trasladar la orientación presencial a medios digitales. Más bien implica repensar cómo acompañar, motivar, recomendar, atender distintos ritmos y facilitar el compromiso de la comunidad educativa mediante tecnologías educativas.
La orientación híbrida combina actividades presenciales y virtuales. Por ejemplo, una charla vocacional puede realizarse presencialmente, pero complementarse con un aula virtual donde el estudiante encuentre recursos, cuestionarios, videos y actividades de reflexión. Una entrevista individual puede ser presencial, pero el seguimiento puede realizarse mediante correo institucional o formulario digital. Una campaña de prevención puede desarrollarse en murales físicos y también en redes o plataformas institucionales.
El reto consiste en mantener la calidad humana del acompañamiento. La tecnología debe facilitar el vínculo, no despersonalizarlo.
10. Inteligencia artificial en orientación educativa
Sonix (2025) identifica herramientas de IA que pueden ser útiles para orientadores profesionales, especialmente en documentación, accesibilidad, apoyo multilingüe, subtitulación, evaluación de habilidades y orientación profesional basada en datos.
La inteligencia artificial constituye una de las transformaciones tecnológicas más relevantes para la educación contemporánea y, por extensión, para la orientación educativa. Su incorporación no debe entenderse únicamente como el uso de herramientas novedosas, sino como una oportunidad para fortalecer los procesos de acompañamiento, análisis, prevención, personalización y toma de decisiones dentro de la labor orientadora. No obstante, su aplicación exige criterios éticos, pedagógicos y profesionales, debido a que la orientación trabaja con información sensible, trayectorias personales, decisiones vocacionales, bienestar socioemocional y procesos de desarrollo humano.
La UNESCO (2023) plantea que la inteligencia artificial generativa debe incorporarse en la educación desde una visión centrada en el ser humano, garantizando que estas tecnologías apoyen el aprendizaje, la investigación y la gestión educativa sin sustituir el juicio profesional ni debilitar la autonomía de las personas. Desde esta perspectiva, la IA puede ser útil para mejorar el acceso a información, generar materiales, apoyar la planificación educativa y facilitar procesos de comunicación; sin embargo, su uso debe estar acompañado de políticas claras, formación docente y mecanismos de protección de datos.
En orientación educativa, la IA puede utilizarse como apoyo en diversas áreas. En primer lugar, puede contribuir a la orientación académica mediante el análisis de datos estudiantiles, la identificación de patrones de rendimiento, la detección temprana de riesgo académico y la generación de recomendaciones de apoyo. Por ejemplo, un sistema basado en IA podría ayudar a identificar estudiantes con ausentismo recurrente, bajo rendimiento en determinadas áreas o señales de desvinculación escolar. Esta información permitiría al profesional en orientación actuar de forma preventiva, coordinar con docentes y familias, y diseñar estrategias de acompañamiento más oportunas. No obstante, estos sistemas no deben utilizarse para etiquetar, excluir o tomar decisiones automáticas sobre el estudiantado, sino como insumos complementarios para el análisis profesional.
En segundo lugar, la IA puede fortalecer la orientación vocacional y profesional. Las herramientas inteligentes pueden apoyar la exploración de intereses, habilidades, ocupaciones, trayectorias formativas y tendencias del mercado laboral. También pueden facilitar simulaciones de entrevistas, revisión de currículos, preparación para procesos de admisión, análisis de perfiles ocupacionales y búsqueda de información sobre carreras o empleos emergentes. La OCDE advierte que el avance de la IA tiene implicaciones directas para la educación y el trabajo, por lo que los sistemas educativos deben comprender cómo estas tecnologías transforman las habilidades requeridas y los procesos de formación para el futuro.
En este campo, la IA puede funcionar como una herramienta de exploración inicial. Por ejemplo, un estudiante podría utilizar un asistente virtual para comparar carreras, conocer competencias asociadas a distintas profesiones o analizar posibles rutas académicas. Sin embargo, la decisión vocacional no debe quedar reducida a una recomendación algorítmica. La elección de una carrera o proyecto de vida implica factores emocionales, familiares, económicos, sociales, culturales y personales que requieren diálogo, reflexión y acompañamiento humano. Por ello, el profesional en orientación debe ayudar al estudiante a interpretar críticamente la información generada por la IA y contrastarla con su realidad, intereses y contexto.
En tercer lugar, la IA puede apoyar la creación de recursos didácticos y materiales de orientación. El orientador puede utilizar herramientas generativas para elaborar guías de estudio, cuestionarios, infografías, actividades de reflexión, casos prácticos, rúbricas, mensajes para familias, campañas preventivas, recursos sobre convivencia, materiales de educación emocional o contenidos sobre ciudadanía digital. Denny et al. (2024) señalan que la IA generativa ofrece oportunidades para ampliar la creación de recursos educativos, personalizar apoyos y generar nuevas formas de interacción con el aprendizaje, aunque también plantea desafíos relacionados con calidad, confiabilidad, equidad y evaluación.
En cuarto lugar, la IA puede contribuir a la accesibilidad y la inclusión. Herramientas de transcripción automática, subtitulado, lectura de texto, traducción, simplificación del lenguaje, generación de audios, descripción de imágenes o adaptación de materiales pueden beneficiar a estudiantes con discapacidad, barreras lingüísticas, dificultades de lectura o necesidades educativas específicas. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial puede apoyar una orientación más inclusiva, siempre que los recursos sean revisados por el profesional y adaptados al contexto de cada estudiante.
En quinto lugar, la IA puede colaborar en la gestión administrativa de la orientación. Muchas tareas del orientador implican redacción de informes, sistematización de datos, calendarización de actividades, elaboración de comunicados, clasificación de consultas, seguimiento de casos y preparación de reportes. La IA puede reducir parte de la carga operativa, permitiendo que el profesional dedique más tiempo al acompañamiento directo, la intervención preventiva y el trabajo interdisciplinario. Sin embargo, cuando se utilicen herramientas de IA para redactar o procesar información institucional, debe evitarse ingresar datos personales, diagnósticos, expedientes, nombres de estudiantes o cualquier información confidencial en plataformas que no cuenten con respaldo institucional y garantías de privacidad.
La Comisión Europea (2022) advierte que el uso de IA y datos en educación debe abordarse de forma ética, crítica y responsable. Sus directrices enfatizan que los educadores deben comprender tanto el potencial como los riesgos de estas tecnologías, especialmente en temas como privacidad, transparencia, sesgos, equidad, autonomía, seguridad y responsabilidad profesional. En orientación educativa, estos principios son aún más relevantes debido a que la relación orientadora se basa en la confianza, la confidencialidad y el respeto a la dignidad de la persona estudiante.
Uno de los principales riesgos de la IA en orientación educativa es el sesgo algorítmico. Los sistemas de IA aprenden a partir de datos previos y pueden reproducir desigualdades sociales, culturales, económicas o de género. Por ejemplo, una herramienta de recomendación vocacional podría favorecer ciertas carreras para determinados perfiles de estudiantes si fue entrenada con datos históricos sesgados. También podría invisibilizar opciones formativas menos tradicionales o reforzar estereotipos sobre capacidades, género, origen social o rendimiento académico. Por ello, el profesional en orientación debe revisar críticamente las respuestas generadas por IA y evitar asumirlas como verdades absolutas.
Otro riesgo importante es la dependencia excesiva de la tecnología. La IA puede generar respuestas rápidas, ordenadas y aparentemente convincentes, pero no siempre correctas. Las herramientas generativas pueden producir información falsa, incompleta o descontextualizada. Wang et al. (2023) señalan que las instituciones educativas han mostrado una postura abierta pero cautelosa frente a la IA generativa, debido a preocupaciones relacionadas con uso ético, exactitud, integridad académica y privacidad de los datos. En orientación educativa, esto implica que toda información generada por IA debe ser verificada antes de utilizarse con estudiantes, familias o docentes.
La IA también plantea desafíos relacionados con la formación profesional. La UNESCO (2024) propone un marco de competencias en inteligencia artificial para docentes que incluye cinco dimensiones: enfoque centrado en el ser humano, ética de la IA, fundamentos y aplicaciones de IA, pedagogía con IA y aprendizaje profesional. Aunque este marco se dirige principalmente al personal docente, sus dimensiones son aplicables al profesional en orientación, ya que este también debe comprender cómo funcionan estas herramientas, qué límites tienen, cómo pueden apoyar procesos educativos y qué responsabilidades éticas implica su uso.
De esta manera, el orientador educativo necesita desarrollar competencias específicas para utilizar IA de forma segura y pertinente. Entre ellas se encuentran: comprender conceptos básicos de IA; seleccionar herramientas confiables; proteger la información personal del estudiantado; diseñar actividades de orientación apoyadas en IA; verificar la calidad de las respuestas generadas; identificar sesgos; explicar a estudiantes y familias los alcances y límites de estas tecnologías; y promover un uso responsable de la IA como parte de la ciudadanía digital.
En el trabajo con estudiantes, la IA también puede convertirse en un tema de orientación. No solo se trata de que el orientador utilice IA, sino de que ayude al estudiantado a comprenderla. Esto incluye enseñar a usar herramientas de IA de forma ética, evitar el plagio, proteger datos personales, reconocer información falsa, desarrollar pensamiento crítico, comprender los riesgos de compartir imágenes o datos sensibles, y reflexionar sobre el impacto de la automatización en el futuro laboral. La UNESCO (2024) también propone un marco de competencias de IA para estudiantes, orientado a que estos puedan interactuar con la inteligencia artificial de forma segura, crítica, responsable y significativa.
En síntesis, la inteligencia artificial puede enriquecer la orientación educativa si se utiliza como una herramienta de apoyo y no como sustituto de la relación orientadora. Puede facilitar el análisis de información, la personalización de recursos, la orientación vocacional, la accesibilidad, la gestión administrativa y la prevención de riesgos. Sin embargo, su uso exige supervisión humana, ética profesional, protección de datos, revisión crítica y claridad institucional. La orientación educativa debe asumir la IA desde una posición equilibrada: aprovechar sus posibilidades, pero sin perder de vista que el centro del proceso sigue siendo la persona estudiante, su dignidad, su contexto y su proyecto de vida.
11. Competencias digitales del profesional en orientación
Para integrar TIC de forma efectiva, el profesional en orientación necesita desarrollar competencias digitales. Estas no se limitan al uso básico de computadoras. Incluyen la capacidad de seleccionar herramientas, evaluar información, crear recursos, comunicarse en entornos digitales, proteger datos, analizar información, trabajar colaborativamente, resolver problemas tecnológicos y actuar éticamente.
Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015) señalan que el orientador debe conocer herramientas tecnológicas aplicadas a la orientación, coordinar su uso con tutores, diseñar programas de intervención basados en TIC, ayudar a los estudiantes a buscar y organizar información, e implementar sistemas de autoorientación y autoayuda.
García-Martínez et al. (2025) indican que la formación en competencias digitales mejora la autopercepción de habilidades tecnológicas y permite avanzar desde niveles básicos hacia roles más integradores y expertos. También advierten que la formación debe ir más allá del uso técnico de herramientas, considerando el contexto, la disponibilidad de recursos y las necesidades reales de la práctica orientadora.
Por eso, la capacitación debe incluir tanto herramientas básicas como aplicaciones avanzadas: ofimática, hojas de cálculo, formularios, bases de datos, plataformas virtuales, diseño multimedia, análisis de datos, recursos accesibles, seguridad digital, inteligencia artificial y ética tecnológica.
12. Limitaciones y riesgos del uso de TIC en orientación educativa
Aunque las TIC ofrecen múltiples beneficios, también presentan riesgos y limitaciones. Uno de los principales es la brecha digital, entendida como la desigualdad en el acceso, uso y aprovechamiento de las tecnologías. Esta brecha puede estar relacionada con recursos económicos, conectividad, ubicación geográfica, edad, formación, discapacidad, idioma o capital cultural.
Sobrado Fernández et al. (2012) advierten que la sociedad de la información puede incrementar desigualdades sociales y económicas cuando no todas las personas tienen acceso real a las TIC. Por ello, los orientadores deben actuar como agentes sociales de cambio, promoviendo el acceso y la autonomía tecnológica de las personas usuarias.
Otra limitación es la falta de capacitación. García-Martínez et al. (2025) encontraron que, aunque los orientadores costarricenses utilizan tecnología para búsqueda de información y comunicación, existe menor integración en la creación de recursos digitales y en la implementación de entornos virtuales. Esto revela la necesidad de formación específica y avanzada.
También existen riesgos éticos: exposición de datos sensibles, uso de plataformas no institucionales, grabación de sesiones sin consentimiento, dependencia excesiva de herramientas automatizadas, información falsa, ciberacoso, suplantación de identidad y uso inadecuado de redes sociales. Por ello, toda estrategia tecnológica debe estar acompañada de protocolos, criterios de seguridad, formación ética y supervisión institucional.
13. Buenas prácticas para integrar TIC en orientación educativa
Una integración adecuada de TIC en orientación educativa debe partir de las necesidades del estudiantado y no de la moda tecnológica. Antes de seleccionar una herramienta, el orientador debe preguntarse qué necesidad desea atender: mejorar comunicación, identificar riesgos, apoyar hábitos de estudio, orientar vocacionalmente, crear recursos, dar seguimiento o analizar datos.
Además, se deben seleccionar herramientas accesibles y seguras. No todas las aplicaciones son adecuadas para contextos educativos. Deben preferirse plataformas institucionales, recursos con protección de datos, herramientas accesibles y medios que el estudiantado pueda utilizar.
La tecnología debe apoyar el vínculo orientador, no reemplazarlo. Una videollamada, un formulario o una plataforma deben ser medios para fortalecer el acompañamiento. En esa misma línea, Muñoz-Carril y González-Sanmamed (2015) concluyen que para avanzar hacia una verdadera e-orientación se requiere capacitación profesional, dotación de recursos y planes formativos especializados.
Finalmente, toda estrategia tecnológica debe evaluarse. Algunas preguntas útiles son: ¿mejoró la comunicación?, ¿aumentó la participación?, ¿facilitó el seguimiento?, ¿redujo tiempos?, ¿fue accesible?, ¿respetó la privacidad?, ¿aportó valor al proceso orientador?
Conclusiones
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación constituyen un componente esencial para la orientación educativa contemporánea, debido a que amplían las posibilidades de acompañamiento académico, vocacional, socioemocional, familiar e institucional. Su valor no se limita al uso instrumental de computadoras, plataformas o aplicaciones, sino que se relaciona con la capacidad de integrar estos recursos de manera crítica, ética y pedagógica en los procesos de atención, prevención, seguimiento y desarrollo integral del estudiantado.
A lo largo del análisis se evidencia que las TIC permiten fortalecer la labor orientadora en distintos niveles. En el plano académico, facilitan la identificación de necesidades, el seguimiento del rendimiento, el registro de información, la aplicación de formularios, la elaboración de diagnósticos y la detección temprana de estudiantes en riesgo de rezago, abandono o bajo desempeño. En el plano vocacional, ofrecen recursos para explorar intereses, habilidades, carreras, trayectorias formativas, ocupaciones emergentes y características del mercado laboral. En el plano socioemocional, apoyan la creación de campañas preventivas, materiales de educación emocional, recursos para la convivencia y mecanismos de comunicación más ágiles con estudiantes y familias.
Una conclusión central es que las TIC no sustituyen la relación humana que caracteriza a la orientación educativa. El vínculo entre orientador y estudiante sigue siendo el eje del proceso, especialmente porque la orientación trabaja con decisiones personales, emociones, contextos familiares, condiciones sociales, proyectos de vida y situaciones de vulnerabilidad. La tecnología puede facilitar el acceso, organizar la información y mejorar la comunicación, pero no reemplaza la escucha activa, el criterio profesional, la empatía ni el acompañamiento ético que debe brindar la persona orientadora.
También se concluye que la orientación educativa requiere avanzar hacia modelos más flexibles e híbridos, capaces de combinar la atención presencial con recursos digitales. La experiencia de la educación a distancia demostró que las herramientas virtuales pueden mantener el contacto con el estudiantado en situaciones de emergencia o limitación física; sin embargo, también evidenció desigualdades de acceso, problemas de conectividad, falta de capacitación y diferencias en las condiciones familiares y tecnológicas de los estudiantes. Por ello, la integración de TIC debe acompañarse de estrategias inclusivas que consideren la brecha digital y garanticen que la tecnología no se convierta en un nuevo factor de exclusión.
Otra conclusión relevante es que el uso de TIC en orientación educativa debe estar vinculado con la gestión responsable de la información. Las personas orientadoras trabajan con datos sensibles, expedientes, registros de atención, situaciones personales y reportes familiares o institucionales. Por tanto, el uso de formularios, bases de datos, plataformas digitales, correos electrónicos o sistemas de seguimiento debe realizarse bajo principios de confidencialidad, seguridad, consentimiento informado, acceso restringido y protección de la dignidad del estudiantado. La digitalización no debe entenderse únicamente como eficiencia administrativa, sino como una responsabilidad profesional que exige criterios éticos claros.
El artículo permite concluir además que la formación tecnológica del profesional en orientación es una necesidad permanente. No basta con conocer herramientas básicas de ofimática o comunicación; se requiere desarrollar competencias digitales más amplias, relacionadas con la creación de recursos educativos, el análisis de datos, la gestión de plataformas, la accesibilidad, la curación de contenidos, la comunicación digital, la prevención de riesgos en línea y el uso crítico de tecnologías emergentes. La capacitación debe ser continua, contextualizada y orientada a la práctica real de la orientación educativa.
En relación con la inteligencia artificial, se concluye que esta tecnología representa una oportunidad significativa para enriquecer la orientación educativa, siempre que sea utilizada como apoyo y no como sustituto del juicio profesional. La IA puede colaborar en la creación de materiales, el análisis de información, la orientación vocacional, la accesibilidad, la sistematización de datos y la generación de recursos personalizados. Sin embargo, su uso requiere supervisión humana, verificación de la información, protección de datos, prevención de sesgos y claridad ética. La recomendación generada por una herramienta de IA nunca debe convertirse en una decisión automática sobre el futuro académico, vocacional o personal de un estudiante.
Asimismo, la inteligencia artificial introduce un nuevo campo de acción para la orientación educativa: formar al estudiantado en el uso responsable, crítico y ético de estas tecnologías. Las personas estudiantes necesitan comprender cómo utilizar la IA sin depender de ella, cómo proteger sus datos personales, cómo reconocer información falsa, cómo evitar el plagio, cómo cuestionar los sesgos algorítmicos y cómo prepararse para un mundo laboral donde la automatización transformará profesiones, competencias y oportunidades. En este sentido, la orientación educativa debe asumir un papel activo en la alfabetización digital y en la construcción de ciudadanía tecnológica.
Finalmente, se concluye que el verdadero desafío no consiste únicamente en incorporar más tecnología, sino en integrarla con sentido educativo. Las TIC y la inteligencia artificial deben ponerse al servicio de una orientación más humana, inclusiva, preventiva, personalizada y basada en evidencia. Su uso debe responder a preguntas pedagógicas y éticas fundamentales: para qué se utilizan, a quién benefician, qué riesgos generan, cómo protegen al estudiantado y de qué manera fortalecen el proyecto de vida de cada persona. La orientación educativa del siglo XXI necesita tecnología, pero sobre todo necesita criterio profesional, sensibilidad humana y compromiso con el desarrollo integral del estudiantado.
Anexo. Matriz didáctica de usos de TIC en orientación educativa
La siguiente matriz resume posibles usos de las TIC según áreas de trabajo de la orientación educativa. Se incluye como recurso de apoyo para la enseñanza y planificación de actividades.
|
Área de orientación |
Uso de TIC |
Ejemplos de herramientas |
Precauciones éticas o pedagógicas |
|
Académica |
Seguimiento de rendimiento, hábitos de estudio, ausentismo y rezago. |
Hojas de cálculo, formularios, plataformas educativas, sistemas estudiantiles. |
Evitar etiquetar al estudiante únicamente por datos; complementar con entrevista y contexto. |
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Vocacional |
Exploración de intereses, carreras, ocupaciones y toma de decisiones. |
Cuestionarios vocacionales, portafolios digitales, simuladores, repositorios de carreras. |
No sustituir el juicio profesional por resultados automáticos. |
|
Socioemocional |
Prevención, educación emocional, campañas y seguimiento de bienestar. |
Videos, recursos interactivos, formularios de bienestar, aulas virtuales. |
Proteger información sensible y activar rutas institucionales cuando corresponda. |
|
Inclusión |
Adaptación de recursos y eliminación de barreras de acceso. |
Lectores de pantalla, subtítulos, transcripción, organizadores gráficos, recursos multimodales. |
Verificar accesibilidad real y pertinencia cultural. |
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Comunicación |
Contacto con estudiantes, familias, docentes y equipos institucionales. |
Correo, plataformas institucionales, videollamadas, blogs, boletines digitales. |
Definir canales oficiales, horarios y protocolos de respuesta. |
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Gestión |
Registro, documentación, indicadores y análisis de casos. |
Bases de datos, expedientes digitales, tableros de control, calendarios compartidos. |
Usar resguardos institucionales y limitar acceso a datos sensibles. |
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Inteligencia artificial |
Apoyo en creación de materiales, síntesis, transcripción y análisis inicial. |
Chatbots, transcriptores, asistentes de redacción, herramientas de análisis. |
Revisar sesgos, errores, privacidad y mantener supervisión humana. |
Referencias
- Del Mazo Fuente, A. (2020). Orientar desde casa con tecnologías educativas: claves para un modelo de orientación educativa a distancia. AOSMA, abril 2020, 78–87
- García-Martínez, J. A., Navarro-Bonilla, D. A., Morera-Ulate, D., & Fallas-Vargas, M. A. (2025). Uso de la tecnología por orientadores costarricenses: recursos, capacitación y factores demográficos. Epistemia Revista Científica, 9(1), 1–14. https://doi.org/10.26495/erc.2866
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· Sonix. (2025). Las 5 mejores herramientas de IA para orientadores profesionales en 2025. https://sonix.ai/ai/es/mejor-ai-para-orientadores-profesionales/
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Uses of ICT in Educational Guidance: Foundations, Applications, and Challenges for Professional Practice
Abstract
This article analyzes the main uses of Information and Communication Technologies (ICT) in educational guidance, emphasizing their academic, vocational, socio-emotional, communicative, inclusive, administrative, and ethical applications. It understands educational guidance as a comprehensive process of student support and examines how ICT can strengthen decision-making, prevention, case monitoring, information management, resource creation, and distance guidance. Based on academic and professional sources, the article argues that technology does not replace the human relationship in guidance; rather, it expands its possibilities when integrated with pedagogical, ethical, and professional criteria. It also addresses risks related to the digital divide, data protection, lack of training, and uncritical use of automated tools, especially artificial intelligence. The article concludes that contemporary educational guidance
